
El bautizo del nuevo crucero de la naviera Cunard Line, “Queen Victoria”, fue una ceremonia que transcurría de lo más normal, hasta que a la duquesa de Cornualles, Camila Parker, le dieron el honor de bautizarlo con el tradicional impacto de champaña en la proa del crucero y entonces sucedió, la botella del champán rebotó cual pelota de de goma, sin ni siquiera presentar una rajadura. ¡Horror!, los hombres de mar llaman a esto una señal de “mal agüero” (un mal presentimiento, y que algo malo puede suceder con el crucero).
A los dos mil invitados se les vino a la memoria un hecho similar: ¿Quién fue la protagonista?, pues la Hija de la reina Isabel II, la princesa Ana, quien ese entonces bautizaba al crucero “Aurora”, de la compañía P&O. El “mal agüero” de Ana fue que el “Aurora”, se averió en su viaje inaugural.
Hizo falta otra botella de champán, para que la esposa del heredero a la corona británica pronuncie la frase: "Que Dios lo bendiga y a todos los que viajen en él", soltó la botella y felizmente esta se deshizo en partículas pequeñas. Supongo que fue gracias a toda la fuerza y el aliento de Camila, que utilizó por si acaso la nueva botella también se resistía a darle el honor.
El día martes, el “Queen Victoria”, efectuará su viaje inaugural al norte de Europa, para luego empezar su primer crucero alrededor del mundo durante 107 días.