El príncipe Carlos, de 59 años, heredero de la corona Británica, se mostró muy apenado e irritado al enterarse que su granja de gansos, creada por él mismo en 1992, había sido prácticamente destruida.

La granja de gansos, que se encuentra ubicada al suroeste de Londres, fue cruelmente asaltada por ladrones, que no satisfechos con hurtar 250 animales, prendieron fuego al local donde se encontraban 800 gansos más, los cuales murieron calcinados.
El príncipe de Gales rechaza el trato cruel hacía sus animales “Duchy Originals” (Duchy originals es la empresa de alimentación orgánica que fundó el príncipe en 1992), y envió su apoyo a los esposos Amiss e hijos, encargados de cuidar la granja, quienes se encuentran muy asustados después de lo ocurrido y ya no desean volver a hacerse cargo del negocio, pues no es la primara vez que son visitados por los ladrones.
La crueldad con los animales es reprochable en todo sentido y también, atentar contra el patrimonio de otras personas, así se trate de ricos y famosos, o miembros de la realeza, como es el caso del príncipe Carlos.