
Después de la separación entre Jaime de Marichalar y la Infanta Elena, el duque de Lugo es presa de los medios de prensa y, sobre todo, de los paparazzis, que no le quitan el ojo de encima, montando guardia frente a su hogar en Salamanca.
Primero fue el almuerzo que tuvo con Marisa de Borbón, encargada de relaciones públicas de la firma Loewe, en un lujoso restaurante, el cual no pasó desapercibido, pese a no haber tenido nada de extraño.
Ahora vemos a Jaime de Marichalar con sus hijos, cuando asistieron a la misa, como es costumbre todos los años, en memoria de su padre el conde de Ripalda. Jaime fue acompañado sólo por sus retoños, y no se vio por ningún lado a la Infanta Elena, que solía asistir con su marido desde que se casaron en el año 1995, después de la cena navideña en el palacio de la Zarzuela.
Las relaciones no estarán del todo bien, pues éste es un acto en donde no necesariamente se tienen que mostrar ningún tipo de afecto, si así no lo quieren.