El conductor del auto Mercedes, en el cual se conducía la siempre recordada y querida Diana de Gales junto a su pareja, el heredero multimillonario Dodi Al Fayed, aquella trágica noche donde ambos perdieron la vida, es el culpable del accidente en igual grado que los negligentes paparazzis que perseguían a la pareja.
Los miembros del jurado de la sala que fue presidida por el juez Scott Baker, afirman en su veredicto que el accidente en el que falleció la princesa Diana de Gales, Dodi Al Fayed, y el conductor del auto en que viajaban, se debió a un homicidio involuntario por parte del chofer y de los vehículos de los paparazzis que lo seguían.
Henry Paul (chofer del Mercedes), bajo los efectos del alcohol y algunos antidepresivos, no pudo medir el peligro que corría, tanto su persona como los ocupantes del vehículo, la noche del 31 de agosto de 1997, donde falleció una mujer muy querida por el pueblo británico y el mundo entero.
Sin embargo, Henry Paul no es el único responsable del accidente, pues la culpa recae también en los conductores de los autos que llevaban a los incansables - y muchas veces negligentes - paparazzis, quienes con el fin de tener unas imágenes de la “Princesa del Pueblo” al lado de su compañero, no se detuvieron en la persecución hasta ese terrible suceso.
Como hayan ocurrido las cosas, sólo nos queda elevar nuestras oraciones por el eterno descanso de una de las mujeres más solidarias y queridas del mundo.