El cantante Pete Doherty perdió la mansión de nueve dormitorios que estaba ocupando antes de ingresar a la prisión. El propietario del hogar que ocupaba el músico, tomó la decisión de desalojar a Doherty, horrorizado por encontrar su propiedad en ruinas.
Las paredes, el piso y las ventanas estaban cubiertos por sangre, mientras las mascotas favoritas de Pete (unos gatos) habían sido abandonados solos y a su suerte.
Una fuente manifestó al periódico británico "Daily Mirror": “Pete se encuentra sin hogar y debe miles a traficantes de droga. Él destruyó el lugar garabateando las paredes, el piso, como le dio la gana. Las hermosas cortinas fueron destrozadas y los gatos corren por todas partes abandonados. El hedor de los nueve gatos destrozaría el estómago más fuerte”.
Algunas fuentes también manifiestan que los “amigos” de Pete han estado visitando a la mansión en Wiltshire, el Oeste del Sur Inglaterra, y robando sus bienes, los cuales son vendidos, mientras él está en prisión.
Es penoso enterarse que la situación de este artista es más crítica con el transcurrir de los días.