Y no es que la pareja presidencial se haya quedado sin el personal encargado de la compra de los víveres para preparar sus alimentos, sino que al presidente francés y a su primera dama se les dio por acudir al mercado de abastos de Rungis, para visitar y saludar a la “Francia que trabaja y se levanta temprano” (palabras del mandatario galo).
Y como siempre pasa en las actividades que realiza Sarkozy, la que le roba el show es su esposa, la ex modelo y cantante Carla Bruni. La primera dama fue objeto de muchas atenciones por parte de los mercaderes que se encontraban sorprendidos y a la vez encantados con la inesperada visita.
Carla Sarkozy recibió media docena de ramos de flores, probó un trozo de queso «camembert» que le ofreció una vendedora y posó también ante un puesto de parmesano.
“A las cuatro y cuarto de la mañana, cuando salimos de casa y Carla me dijo: 'voy contigo', pensé que la jornada empezaba bien”, dijo Sarkozy, con una satisfecha expresión en el rostro.
Eso es lo que le gusta al pueblo, ver a sus mandatarios en los lugares menos pensados.