Al parecer, los últimos acontecimientos en la vida de la cantante le van a dar más de un dolor de cabeza si insiste en la idea de adoptar otro niño. Las autoridades de Malaui ponen en duda la capacidad de la diva en dar un hogar estable a un niño tras enterarse de sus “aventuras” amorosas.
Tras divorciarse en octubre pasado de su marido, el cineasta Guy Ritchie, Madonna ha sido vinculada sentimentalmente con dos personas distintas. Estas supuestas relaciones hacen que la adopción que pretende realizar sea cuestionada. Primero fue Alex Rodríguez, un jugador de béisbol con el que se rumoreó que Madonna estuvo saliendo en el último período de su matrimonio.
El problema, en este caso, para las autoridades del país africano, es que se trataba de un hombre casado, a pesar de que el deportista, que nunca reconoció una relación amorosa con la cantante, se divorció tras el escándalo.
"Nuestra política oficial es que no apoyamos la idea de que nuestros niños sean enviados a hogares destruidos", ha dicho al periódico New York Daily News un oficial mayor del ministerio de protección a mujeres y niños de Malaui. Y Jesús Luz, el actual novio de la cantante, un brasileño de 22 años, tampoco aporta demasiada estabilidad a los ojos del ministerio.
"Las noticias que han circulado acerca de su relación con el marido de otra mujer y con un hombre que tiene menos de la mitad de su edad hace que tengamos que cuestionar la moralidad de Madonna", agrega el oficial.
Además, el director del departamento de bienestar social Malawí Simon Chisale, quien estuvo a cargo de dar el consentimiento de la adopción de David Banda, el primer hijo adoptado de Madonna, ha manifestado su preocupación en torno a esta cuestionada moralidad de la cantante.
"No sólo nos preocupamos de los asuntos materiales, sino también de la estabilidad moral que tengan los padres adoptivos. No queremos que nuestros niños vayan a parar a familias que los criarán con valores corruptos", ha dicho Chisale.