En una acto de mucha bondad, la familia de la actriz Natasha Richardson (quien murió la semana pasada tras una caída que sufrió al esquiar) ha decido donar sus órganos a los pacientes del hospital Lenox Hill de Nueva York, en donde la actriz pasó sus últimas horas.
“La donación de órganos es algo que iría muy de acuerdo con ella”, dijo un amigo de la familia a la revista People. “Ella se la pasó mucho tiempo luchando contra el estigma del sida. Alguien así, naturalmente donaría sus órganos. Al menos, con esto, algo bueno puede salir (de la tragedia)”, agregó.
Richardson, de 45 años, murió luego de sufrir una caída en las montañas canadienses el pasado 16 de marzo cuando tomaba una lección de esquí. Dos días después, cuando los médicos declararon que tenía muerte cerebral, su familia decidió desconectarla del respirador artificial que la mantenía con vida y la autopsia mostró que la actriz tenía un derrame de sangre entre el cerebro y el cráneo.
Su esposo, el actor Liam Neeson, de 56 años, con quien la actriz estuvo casada durante 14 años, quedó, como era de esperarse, muy impatado y dolido con la repentina muerte de Natasha. Él y sus hijos Micheal, de 13 años y Daniel de 12, tratan de reponerse de tremenda perdida.