La segunda boda de la top model brasileña si que trajo de que hablar, y esta vez, como en otras ocasiones no se trata del vestido que lució, o de los invitados que asistieron, ni del banquete con el que deleitó los paladares de los asistentes, sino más bien de todo un indeseable incidente que acabo con un guardaespaldas de Giselle Bundchen y su esposo Tom Brady, disparándole al vehículo de dos fotógrafos que cubrían la noticia de la boda de la pareja en una playa del pacífico de Costa Rica.
Dos paparazzi, uno de ellos identificado como Yuri Cortéz, de la agencia francesa AFP, y Rolando Avilés, del diario local Al Día, denunciaron los hechos ante el organismo de investigación judicial (OIJ) que tiene planeado para hoy realizar una inspección en la zona de los hechos.
Los hechos, afirman los fotógrafos, se produjeron en la vía pública después de que varios guardaespaldas intentaran quitarles el material fotográfico que habían recopilado ese día en Playa Santa Teresa, provincia de Puntarenas. Por su parte, Avilés declaró que tras una breve charla con los guardaespaldas y tras arrancar su vehículo, vieron cómo uno de ellos sacaba un arma y disparaba al cristal trasero, alcanzando el impacto en el parabrisas.
Giselle Bündchen se casó en el atardecer de ayer en una playa de Costa Rica, por segunda ocasión, con el jugador de fútbol americano Tom Brady, en una ceremonia que la prensa local describió hoy como sencilla.
De acuerdo con el diario Al Día, la brasileña utilizó un vestido azul y el deportista estadounidense un traje entero, en una boda que se efectuó en la mansión que Bündchen posee en una colina con vista al mar en Playa Santa Teresa, provincia de Puntarenas (Pacífico). La residencia fue adornada con flores blancas y una abogada fue la encargada de casar a la pareja, que el pasado 26 de febrero había contraído nupcias en una discreta ceremonia celebrada en una iglesia católica de Santa Mónica, Estados Unidos, a la que sólo acudieron el hijo de Brady y unos pocos invitados más.
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