
La ex modelo y cantante, ahora convertida en la primera dama de Francia, ha mostrado su desacuerdo con las recientes declaraciones del sumo Pontífice de la Iglesia Católica.
Carla Bruni, esposa del presidente galo, Nicolas Sarkozy, ha calificado de “dañiñas”, las recientes palabras del Papa Benedicto XVI sobre los preservativos y el sida. El Pontífice aseguró el pasado mes de marzo, “que la distribución de profilácticos para prevenir nuevos casos de dicha enfermedad no es la solución al problema, sino que más bien agrava la situación".
Al respecto, Bruni, quien se declara "laica" (pese a estar bautizada y haber recibido una educación católica), comentó en la revista ‘Femme Actuelle’, que le resulta "asombroso ver la diferencia entre la teoría y la práctica" porque en el continente negro "es la Iglesia quien cuida a las personas enfermas".
"La Iglesia debería evolucionar en este aspecto", explicó Bruni, sorprendida de que ésta "prohíba" el uso del preservativo, hasta el momento, la única protección existente contra el sida. El gobierno galo también expresó en su día su gran inquietud por el mensaje del Pontífice por poner en peligro las políticas de salud pública.