Tras una batalla legal de meses, la niña, de tres años, Mercy James, partió el pasado viernes del país africano en un avión privado hacia Londres, en la nave, Mercy iba acompañada por una niñera, una pediatra y una tercera cuidadora.
Al arribo de la pequeña a Londres, Madonna por fin ha podido reunirse con su hija adoptiva, después de que el Tribunal Supremo de Malaui dictaminase el pasado 12 de junio a favor de la adopción.
Una fuente del aeropuerto de la capital de Malawi ha especificado que un jet privado recogió a la pequeña Mercy en Sudáfrica, para luego viajar desde Johannesburgo hasta Londres, vuelo que tomó sobre las diez y media de la noche entre fuertes medidas de seguridad y con una alta discrección.
De otro lado, Madonna muy preocupada por comunicarse con su hija, ya dispuso que su pequeña reciba clases de inglés para poder entenderse mejor con sus nuevos hermanos, Lourdes María, de 13 años, Rocco, de nueve, y fruto de la relación de la diva del pop con el cineasta Guy Ritchie, y David Banda, también adoptado y originario de Malawi.