
Cayetano Rivera ha ofrecido una entrevista a la edición española de Vanity Fair, donde compartió algunos detalles de su vida.
Cayetano, hijo menor de Paquirri y Carmina Ordóñez, decidió continuar la tradición familiar y ser torero a los 28 años, esta entrada tardía al mundo del ruedo, le valió un par de cornadas graves por falta de técnica, pero él estaba decidido a continuar.
Cayetano Rivera admite en la publicación que lo enfurece la presencia constante de la prensa rosa en su vida: "No me gusta estar siendo observado y juzgado por lo que hago o dejo de hacer. La fama me condiciona, desgraciadamente", dice el famoso torero.

También opina sobre tradiciones e, incluso, religión. "¿Qué si un torero puede ser ateo? Supongo que sí... Yo creo que existe una vida espiritual, pero en el fondo lo que hay que disfrutar es la vida de aquí. Luego si hay cielo, ya veremos".
Y para su madre, el torero, guarda su recuerdo "con todo el amor del mundo": "Siempre fue una buena madre para mí y para mis hermanos. Tenía sus cosas buenas y malas, pero ella vivió su vida como quiso".