
Cindy Crawford, la primer supermodelo moderna que posó desnuda para la revista Playboy, que la cataloga en el quinto lugar en la lista de Las 100 estrellas más sexys del siglo XX, ha confesado en una entrevista al Daily Mail que recurrió al botox cuando aún triunfaba en las pasarelas para tener mejor aspecto.
Crawford, de 43 años, ha revelado que acudió a un médico de Londres para inyectarse la toxina y eliminar arrugas en su rostro, sin embargo, la propietaria del lunar más sexy en el rostro, asegura que: "hace diez años que no me pongo botox", añadiendo que “nunca he recurrido al colágeno y ni pienso hacerlo, de momento llevo lo de envejecer bastante bien".
La modelo, que el pasado mes de marzo posó desnuda para la revista Allure, es madre de dos hijos con el también ex modelo Rande Gerber.