
La princesa sustentó la versión su marido, Ernesto Augusto de Hannover, en el juicio que éste sigue por una presunta agresión al propietario de una discoteca de Kenia, hace diez años.
Fue con estas palabras que la princesa sustentó la versión de Hannover frente al juez: "Le dio dos bofetones, con la mano plana, y le dijo: uno por la música, el otro por las luces".
Por su parte, la víctima, Josef Brunnlehner, propietario de una discoteca, afirmó que el marido de la princesa le dio una paliza con un puño de hierro, por lo que se condenó al príncipe en un juicio anterior, celebrado en 2004, a indemnizar a su víctima con 445.000 euros.
Carolina de Mónaco acudió a Hildesheim (Alemania) en calidad de testigo de su esposo y "por propia voluntad", según constató su abogado, Hans Wolfgang Euler, en contra de los rumores de que cancelaría la comparecencia por el revuelo que provocó unas imágenes de su marido besándose con una desconocida en una playa de Tailandia.
La presencia de Carolina en Hildesheim desató un gran despliegue mediático, aunque las cámaras no fueron autorizadas para captar a la testigo dentro de la sala.