
Lindsay Lohan concedió una entrevista a la famosa revista Vanity Fair en la cual reconoció los serios problemas por los que estaba atravesando y aseguró que su carrera está lejos de llegar a su fin.
"Creo que todos tenemos adicciones, pero por suerte aprendemos a superarlas", aseguró la actriz a la publicación antes de ingresar a prisión por violar la libertad condicional después de ser detenida conduciendo ebria en 2007.
“No me importa lo que se diga. Sé que soy una maldita buena actriz. En el pasado era joven e irresponsable, pero de eso se trata hacerse mayor: Aprendes de tu errores", expresó la joven de 24 años.
Lohan, que asegura alejarse de sus salidas nocturnas y concentrarse en recuperar el tiempo perdido, también se refirió a la fama de la que gozaba en sus buenos años.
"Quiero el respeto que tenía cuando hacía grandes películas. Y si para ello debo dejar de salir por la noche, lo haré. Igualmente no es divertido. No me importa. Es lo mismo cada vez", dice la protagonista de ‘Juego de gemelas’.
Lohan también asegura que "nunca" fue adicta a las drogas o medicamento alguno:
"Nunca, en ningún momento de mi vida, he abusado de los medicamentos. No soy así. He admitido haber hecho otras cosas, porque era joven y curiosa, y pensaba que estaba bien porque otras personas lo hacían y me las ponían delante. Ahora veo lo que le pasó a mi vida por eso", explica la intérprete.
"Había personas que se preocupaban por mí por razones equivocadas. Mucha gente tomaba de mí pero no me daba nada. Estaban conmigo sólo por la fiesta", asegura Lohan, quien argumenta que cuando tenía "18 ó 19 años" y contaba con mucho dinero, nadie le dijo lo que tenía que hacer.
Ahora que tiene la oportunidad de enmendar sus errores y retomar su carrera, las largas vacaciones de parrandas y excesos deben llegar a su fin. Ojala que se rodee de personas adecuadas que busquen alejarla por completo de estos problemas.